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La Global Broadcast Consumer Survey, elaborada por la consultora Accenture entre 13.600 consumidores de dichos países, entre ellos España, pone de relieve que la crisis económica mundial no parece influir respecto a la disposición de pagar por diferentes tipos de programación.Entre todos los países analizados, un 49 por ciento está dispuesto a pagar por la programación de servicios digitales, frente al 37 por ciento del año pasado.
Además, el análisis revela que entre todos los consumidores que están dispuestos a pagar por el contenido gana la opción de hacerlo mediante tarifa plana -una cuota por una programación ilimitada (25 por ciento de los casos)-, mucho más que la opción de “pago por episodio” o “pago por temporada” (12 y 9 por ciento respectivamente).
A su vez, el estudio destaca que los jóvenes están más predispuestos a pagar por el contenido que los mayores (el 60 por ciento de los menores de 25 años frente al 38 por ciento de los mayores de 55 años), aunque también muestran mayor disposición a ver anuncios y a no pagar nada (45 por ciento frente al 37 por ciento).
Por otra parte, los espectadores tienen previsto gastar menos dinero este año en la mayor parte de los contenidos, sobre todo en los contenidos físicos.
Según el informe, la mayor pérdida neta de ingresos se producirá en las ventas de DVD (seis puntos menos que el año pasado), seguida de la demanda de vídeo (5 puntos menos) y la descarga de contenidos a teléfonos móviles u ordenadores personales (tres puntos menos).
El estudio también revela que a pesar de que el consumo de programas de televisión sigue creciendo, los espectadores utilizan cada vez más diferentes plataformas y deciden cómo, cuándo y dónde ver programas de televisión.
De esta manera, la fragmentación de la experiencia tradicional de consumo televisivo es total, según el Global Broadcast Consumer Survey.
La demanda de la televisión por móvil sufre en la actualidad un estancamiento a nivel mundial, según un estudio sobre la fragmentación de la televisión que ha realizado Accenture.
A pesar de ser uno de los sistemas de difusión en los que el sector audiovisual tiene depositadas mayores esperanzas, el porcentaje de telespectadores que ven, a la semana, cuatro o más programas por móvil es del 13%, la misma cifra del año pasado, lo que supone una mala señal para un área de negocio que se presuponía en fuerte expansión.
Los resultados también revelan que la audiencia televisiva ha crecido desde el año pasado, registrando un aumento de los espectadores que ven seis o más canales de televisión (el 40 por ciento frente al 35 por ciento en 2008 en total) y los que ven ocho o más programas de televisión a la semana (el 39 por ciento este año frente al 33 por ciento el año pasado, 46 por ciento en España frente al 27 por ciento del pasado año).
El número de personas que quieren ver contenidos en otros dispositivos ha aumentado 13 puntos respecto a ver contenidos en el ordenador personal (el 74 por ciento en 2009 frente al 61 por ciento en 2008, 77 por ciento en España frente al 75 por ciento el pasado año) y en dispositivos móviles (el 45 por ciento en 2009 frente al 32 por ciento en 2008, 42 por ciento en España frente al 41 por ciento del año pasado).
El Estudio Global de Accenture sobre Consumo de Programas de Televisión 2009 se basa en una encuesta realizada a consumidores en Alemania, Australia, Brasil, Corea del Sur, España, Estados Unidos, Francia, Italia, Japón, Malasia, México, Singapur y el Reino Unido.
En la misma participaron al menos 1.000 encuestados por cada país, todos mayores de 18 años.
La encuesta se realizó en enero y febrero de 2009
expansion.com
El nuevo mercado que se abre con la TDT y la crisis han intensificado el movimiento de las cadenas privadas por conseguir fusiones ya que los diferentes responsables de algunas de las televisiones consideran imprescindibles las mismas para poder asegurar su futuro.
El reciente anuncio del Gobierno de permitir las participaciones cruzadas ha dado vía libre a los distintos operadores para que todos “hablen con todos”, tal y como dijo recientemente el presidente de Telecinco, Alejandro Echevarría.
El pistoletazo de salida en este “terremoto de las fusiones” lo dio a finales de marzo el consejero delegado de La Sexta, José Miguel Contreras, en una conferencia organizada por el Foro de la Nueva Economía, al que además acudieron como invitados representantes de la mayoría de las cadenas.
El directivo aseguró entonces que en el plazo de un año no se hablará de cadenas, sino de plataformas de televisión con ocho canales cada una y donde sobrevivirán tres grupos fuertes.
Con la llegada de la TDT, estas plataformas, en su opinión, “van a transformar el valor y la importancia de las grandes cadenas” y se necesitarán canales “muy potentes dispuestos a asumir audiencias mayoritarias”.
Contreras señaló, además, que ha sido Antena 3 la que planteó este asunto de las fusiones en el seno de la Unión de Televisiones Comerciales (UTECA), a lo que todas, menos una, se mostraron “favorables”.
El proyecto de ley que regulará las participaciones cruzadas elimina el límite del 5% y permite a dos operadores fusionarse con el único límite de que no pueden unirse dos cadenas que tengan más del 27% de la audiencia en su conjunto.
Guerra de audiencia
Esto hace que cadenas de alta audiencia media como Antena 3 o Telecinco no puedan fusionarse entre sí y que ambas tengan que hacerlo con cadenas como Cuatro, La Sexta, Veo TV o Net TV, entre otras, con una audiencia media menor, o entre ellas mismas.
Antena 3 está controlada, entre otros, por el Grupo Planeta que posee el 44,58% y el operador alemán RTL, que cuenta con un 20,5, mientras que en Telecinco se encuentran, entre otros, el grupo Mediaset, con un 52%, y el Dresdner Bank, con un 24,7%.
Frente a ambos gigantes se encuentra, entre otros, Cuatro, la cadena generalista y en abierto del Grupo PRISA, y La Sexta, propiedad en un 51% de Grupo Audiovisual de Medios de Producción (GAMP) y de Televisa, que posee el 40%.
GAMP es a su vez en un 69,95% propiedad del grupo Árbol y Mediapro (fusionados en un nuevo grupo llamado Imagina); un 9,8% de la Caja de Ahorros de Bilbao y Vizcaya; un 8,25% de El Terrat y un 12% de Bainet Media (Karlos Arguiñano).
Tras las declaraciones del consejero delegado de La Sexta, otros operadores, como Telecinco, han reconocido que mantienen conversaciones sobre posibles fusiones con La Sexta y Cuatro, tal y como reconoció su presidente, Alejandro Echevarría, aunque luego la cadena posteriormente se viera obligada a rectificar sus palabras.
Además, Echevarría, en declaraciones realizadas esta semana en el Consejo General del Notariado, se mostró convencido de que las cadenas están “condenadas a concentrarse” y que es “imposible” el actual modelo con tantas cadenas.
No obstante, el consejero delegado de Antena 3, Silvio González, ha manifestado en el Foro de la Nueva Economía, que estas fusiones han de hacerse “sin prisas, no unirse por unirse”, sino creando valores para sus accionistas.
Salto en las cotizaciones
Todas estas declaraciones han venido, por si ello no fuera poco, acompañadas e un auténtico salto en las cotizaciones, tanto de Telecinco como de Antena 3, hasta el punto de que alguna cadena se ha visto obligada a aclarar sus “declaraciones” sobre las fusiones a la CNMV en el sentido de que no hay negociaciones con ninguna cadena.
Desde principios de mes las acciones de Telecinco han subido más de un 55%, mientras que las de Antena 3 bordean el 60% de subida. En caso de que algunas de estas fusiones se llevaran a cabo, este sería el primer movimiento telúrico en el seno de una familia audiovisual muy joven con apenas 19 años de existencia.

La Sexta presentó, el pasado 15 de abri al Gobierno, la autorización para emitir en TDT de pago a través de su segundo canal digital. La cadena ha presentado su solicitud ante la Secretaría de Estado de Telecomunicaciones, del Ministerio de Industria, tras el anuncio hecho público por el Gobierno la semana pasada de posibilitar la prestación de este servicio.
Para laSexta -según argumenta en su solicitud- la TDT de pago ‘actuará de medida impulsora de la implantación y desarrollo de la TDT cuando falta apenas un año para el encendido digital; permitirá universalizar la oferta de televisión de pago para todos los telespectadores a unos precios más bajos y permitirá, también, la implantación de descodificadores abiertos, universales y con capacidades interactivas’.
Entre las justificaciones que también enumera la cadena participada por Mediapro y Televisa figura que la autorización de la TDT de pago contribuirá ‘a que los operadores de televisión puedan disponer de una fuente de financiación alternativa en un momento de fuerte descenso de la inversión publicitaria, contribuyendo de esta manera, al mantenimiento de las emisiones en abierto’.
La apuesta de La Sexta para esos servicios de pago es el canal Gol TV, que ya está en funcionamiento en algunas plataformas de pago en España y que permitiría al grupo comenzar a rentabilizar los derechos de emisión de los clubes de fútbol de la Liga Española. El canal, según la propuesta, ocuparía la frecuencia que actualmente ocupa Hogar 10.
La única objección que se presenta a las pretensiones de La Sexta es que todavía la emisión en TDT de pago no ha sido aprobada por el Gobierno. Hace unos días el Ministerio de Industria lanzó una nota de prensa anunciándolo, pero se tuvo que desdecir posteriormente y aclarar que será necesaria su aprobación por parte del Consejo de Ministros. Por otro lado, la puesta en marcha del servicio antes de que comience la próxima temporada futbolística en España es todo un reto, dado que estamos a menos de cinco meses de agosto y el servicio de TDT de pago no está siquiera en fase de pruebas.
“De este proceso surgirán grupos mucho más potentes, estamos hablando de los próximos cuatro a seis meses”, dijo José Miguel Contreras en el Foro Nueva Economía ante empresarios y periodistas para añadir que podrían sobrevivir “tres grupos”.
En la actualidad, hay seis grupos privados en este mercado: las cadenas cotizadas Telecinco y Antena 3TV, el canal Cuatro de Prisa, la propia La Sexta y las televisiones digitales Veo TV y Net TV de Unedisa y Vocento, respectivamente.Contreras dijo que el paquete aprobado recientemente por el Gobierno para permitir cruces accionariales y fusiones en el sector de la televisión era una iniciativa consensuada con los distintos actores en un momento de crisis.
El máximo ejecutivo de La Sexta dijo que los ingresos publicitarios televisivos han bajado mas de un 25 por ciento en los primeros tres meses del año y agregó que esta caída actuaría de catalizador en este proceso.
“Esto no se produciría en tiempos de bonanza económica. La crisis es la mejor garantía de que esto va a ocurrir”, dijo Contreras.
“La Sexta ha tenido conversaciones informales con todos los grupos, sin que se hayan iniciado negociaciones”, señaló Contreras.
“Si hay voluntad se puede hacer (la fusión) en 24 horas. Claro, luego vendría el proceso de due diligence, etc”, dijo Contreras.
Agregó que los que primero se muevan en este proceso tendrán una ventaja significativa. “Aquí sólo hay 3 y 3. Si alguien se queda atrás sufrirá bastante”, dijo el reponsable de La Sexta.
Contreras dijo que los nuevos grupos que nacerían de esta consolidación formarían plataformas digitales con un amplio abánico de contenidos en diversos canales, entre los cuales también habría canales de pago para los contenidos más codiciados como las retransmisiones de los partidos de fútbol.
En este contexto, Contreras presentó La Sexta, la cadena analógica más joven en España, como socio sólido, aunque reconoció que la crisis ha retrasado su objetivo de alcanzar el umbral de la rentabilidad.
“La caída del mercado de la publicidad nos ha afectado. El nuevo business plan prevé alcanzar beneficio en 2011, un año más tarde (de lo previsto)”, dijo Contreras aunque destacó que gracias a sus retransmisiones del fútbol, la Sexta está a punto de alcanzar una cuota de audiencia del 7 por ciento, un objetivo inicialmente fijado para 2010.
La Sexta está participada por el grupo mexicano Televisa con un 40 por ciento, el grupo de capital privado Gala Capital, con un 9 por ciento, mientras el 51 por ciento restante se reparte entre varios grupos productores de televisión, entre ellos Mediapro, y la caja de ahorros vasca BBK.
Contreras dijo que los accionistas han invertido 550 millones de euros en La Sexta y le han expresado hasta el momento su satisfacción con la evolución del negocio.
theslogan magazine
El rápido desarrollo de Internet se ha convertido en un catalizador del cambio de hábitos de uso de la pequeña pantalla, cuyo presente pasa por la emisión digitalizada de sus contenidos y sus perspectivas a corto plazo señalan hacia el aumento de la interactividad entre los consumidores.‘Los tradicionales críticos de televisión pasarán a un segundo plano, ese lugar va a ser suplantado por las redes sociales, donde la gente va a seguir los consejos de otros usuarios en quienes confía de lo que dicen sus amigos’, vaticinó Sibyl Goldman, vicepresidenta del área de espectáculos de Yahoo!.
En ‘Future of the Television’, unas conferencias de dos días que dieron comienzo hoy, expertos de varios medios de comunicación en EEUU aseguraron que la pequeña pantalla estaba actualmente atravesando un período de transición, aunque auguraron un horizonte prometedor para sus contenidos.
‘Va a haber televisión en el futuro, pero va a ser muy diferente’, comentó Seth Geiger, presidente de la empresa de asesoría mediática SmithGeiger, quien prefirió hablar de sinergia entre televisión e Internet en lugar de competencia.
‘Los contenidos de la televisión son lo que hacen tan exitoso a la web hoy en día. El 82 por ciento de los usuarios de la red (en EEUU) ven vídeos en Internet y la tasa de visionados de episodios de programas de televisión es la que crece más rápido’, dijo.
Según los datos presentados por Geiger, el último año subió un 51 por ciento el consumo semanal de vídeos en la red, mientras que el uso del televisor cayó del 59 al 54 por ciento, si bien, ‘la televisión aún importa, la mayoría de la gente prefiere ver la tele en el sofá y es la plataforma promocional más fuerte’.
Sin embargo, el visionado pasivo de televisión parece tener los días contados debido a su integración con Internet y a la posibilidad de ver programas en múltiples dispositivos.
‘Se va a acelerar la media de consumo mediático en los próximos años y el desafío estará en crear plataformas que permitan a la gente llegar a los contenidos que les interesa’, explicó Mark Wurtzel, representante comercial de Google TV Ads.
Las videoconsolas aumentarán su presencia como canalizadoras de conectividad entre la red y los sistemas de televisión tradicionales y se incrementarán los productos específicos para estos sistemas que originalmente estaban pensados sólo para jugar, según comentó Sean Carey, vicepresidente de Sony Pictures Television.
Para Anthony Soohoo, vicepresidente de Entretenimiento y Estilo de Vida de CBS Interactive/TV.com, la incógnita estará en saber si en el traspaso de contenidos de la pequeña pantalla a Internet triunfará el modelo de suscripción, o finalmente quedará a expensas de una publicidad fragmentada.
publico.es
“El interés por liquidar a la televisión pública es lo único que une a las televisiones privadas”. Así resume un alto directivo de Radio Televisión Española su preocupación por el futuro del modelo audiovisual público si la fuerte presión que ejercen los operadores privados sobre el Ejecutivo logra plasmar el resultado que ambicionan en la futura Ley General Audiovisual.
De estos encuentros al máximo nivel ha surgido, como método de trabajo, una mesa técnica, integrada por representantes del Gobierno y de los operadores privados, que abordan el detalle de una futura reforma del sector y ha celebrado ya varios encuentros en La Moncloa. Ningún representante de la televisión pública asiste a estas reuniones, según han confirmado a Público las tres partes implicadas. ¿Qué se decide en esos encuentros?
En septiembre de 2008, su patronal expuso diez mandamientos para la pública, que se encierran en dos: “no emitir publicidad” y “adquirir derechos deportivos alternativos a los de los privados”. Es decir, fútbol para las privadas, y deportes minoritarios en la pública.
Estas propuestas se encuentran sobre la mesa en la que se negocia la Ley General Audiovisual y han encontrado receptividad en el Gobierno, especialmente en la vicepresidenta De la Vega, que mantiene un contacto fluido con Uteca para la preparación de este texto.
El contenido y alcance último del proyecto se forja así en la fragua de La Moncloa. Los contactos del Ejecutivo con los operadores de televisión han dejado aparcada a RTVE. Por ahora. “Falta por abordar el modelo público, por eso aún no se ha entrado a negociar con ellos”, explican en Vicepresidencia. Se hará antes de aprobarse la Ley, aseguran, “igual que se debatirá con los grupos políticos y todos los sectores implicados”.
“Negociación avanzada”
Fuentes cercanas a la dirección de la corporación de televisión pública confirman que “no han visto aún un solo borrador” del texto que dibujará el nuevo marco legislativo del sector. La negociación está adelantada, pero no concluida.
“Si fuera un embarazo, ya no sería posible interrumpirlo”, asegura a Público un directivo de Uteca. “Está bastante avanzada”, resume telegráficamente el Ejecutivo. Aún así, nadie concreta una fecha para su entrada en el Parlamento.
Esta tardanza choca con la urgencia de las privadas para que se agilice su campo de negocio en un entorno global de crisis abrazada a una drástica caída de la publicidad. Según explica el Gobierno, estas circunstancias animaron a adelantarse a la futura ley y poner en marcha en el Parlamento una reforma que permite la fusión entre cadenas privadas.
¿Qué cambios proponen las televisiones privadas en el modelo audiovisual? Desde Uteca mantienen absoluta reserva. “Iniciamos el proceso de conversaciones con el compromiso de ser absolutamente discretos, y lo vamos a mantener”, se excusa su portavoz.
El Ejecutivo tampoco adelanta contenidos. Los temores de la corporación pública son más transparentes. “Su idea final es quitar a la pública todo lo que le funcione”, se queja un directivo. Y, a juzgar por las audiencias, a la pública le funciona casi todo. Ese éxito, que ha relegado del liderazgo de audiencia a las privadas, puede ser curiosamente su puntilla.
La relación de la vicepresidenta con los operadores privados genera, además, recelos en la televisión pública. El pasado 21 de noviembre, De la Vega se reunió en La Moncloa con el Consejo de Administración de RTVE y, horas después, con sus representantes sindicales. Allí, la vicepresidenta deslizó el principal objeto de deseo de las privadas y admitió ser “partidaria” de una pública sin publicidad, una vez que se encuentre un modelo alternativo de financiación
La hoja de ruta de Uteca
¿Se cumple así la hoja de ruta que dibujó Uteca en septiembre? En RTVE creen que sí. Dos temores unidos, la crisis y un futuro televisivo atomizado en más de 40 canales gracias a la TDT, han elevado su preocupación. El 3 de febrero, en una entrevista en El Mundo, el consejero delegado de Tele 5, Paolo Vasile, solemnizaba la preocupación del sector con tono de alarma: “No pasamos por una crisis, sino por una quiebra”. Tele 5 ganó 211 millones de euros en 2008.
La otra veterana entre las privadas, Antena 3, obtuvo en el mismo ejercicio un beneficio de 91 millones. Sin embargo, no son suficientes. Su principal accionista, el Grupo Planeta, precisa más con urgencia. Su presidente, José Manuel Lara, compró en 2008 Editis, el segundo mayor grupo editorial de Francia, por 1.026 millones de euros, pero sólo adelantó la décima parte.
2009 y la crítica conyuntura económica se han echado encima y los resultados de su televisión son fundamentales para apuntalar la operación. Lara es uno de los empresarios que más apremia al Ejecutivo para que imprima velocidad a la Ley General Audiovisual y recortes a la pública.
El reparto de la publicidad
¿Una televisión estatal sin publicidad garantiza mayores ingresos para las privadas? La supresión parcial iniciada en las cadena pública francesa a comienzos de año ha demostrado que no. Sus seis canales no emiten publicidad entre las ocho de la tarde y las seis de la mañana. Pero los anuncios se han volatilizado junto a los ingresos, que no se han traspasado de la pública a las privadas, simplemente se han ido.
RTVE tuvo en 2008 un presupuesto de 1.193 millones de euros. Ha percibido 500 millones del Estado aunque los Presupuestos Generales del Estado le consignaron 570 y busca en el mercado publicitario otros 700 millones para cuadrar sus cuentas. El año pasado perdió 71,8 millones de euros.
Su posibilidad de mejorar su balance con publicidad es, además, cada vez más limitada. El Gobierno y RTVE se comprometieron a reducir un minuto por hora cada año sobre un máximo de 12 que autoriza la ley. En 2008 emitieron 11, en 2009 diez y, en 2010, la cadena pública no programará más de nueve minutos de publicidad por hora. Estos recortes suponen un mínimo de 50 millones de euros menos de ingresos al año.
El actual modelo de televisión pública fue un empeño personal de Rodríguez Zapatero. El objetivo sigue vigente, aseguran en Moncloa: “Apostamos por una televisión pública mayoritaria, de contenidos de servicio público, entretenimiento y viable”. En RTVE temen, sin embargo, que la apuesta se apague, e importe un lamento popularizado por el protagonista de Los Simpson: “¡Es la televisión pública, nunca ponen nada bueno!”
Una televisión estatal sin publicidad garantiza mayores ingresos para las privadas? La supresión parcial iniciada en las cadena pública francesa a comienzos de año ha demostrado que no. Sus seis canales no emiten publicidad entre las ocho de la tarde y las seis de la mañana. Pero los anuncios se han volatilizado junto a los ingresos, que no se han traspasado de la pública a las privadas, simplemente se han ido.
RTVE tuvo en 2008 un presupuesto de 1.193 millones de euros. Ha percibido 500 millones del Estado aunque los Presupuestos Generales del Estado le consignaron 570 y busca en el mercado publicitario otros 700 millones para cuadrar sus cuentas. El año pasado perdió 71,8 millones de euros.
Su posibilidad de mejorar su balance con publicidad es, además, cada vez más limitada. El Gobierno y RTVE se comprometieron a reducir un minuto por hora cada año sobre un máximo de 12 que autoriza la ley. En 2008 emitieron 11, en 2009 diez y, en 2010, la cadena pública no programará más de nueve minutos de publicidad por hora. Estos recortes suponen un mínimo de 50 millones de euros menos de ingresos al año.
El actual modelo de televisión pública fue un empeño personal de Rodríguez Zapatero. El objetivo sigue vigente, aseguran en Moncloa: “Apostamos por una televisión pública mayoritaria, de contenidos de servicio público, entretenimiento y viable”. En RTVE temen, sin embargo, que la apuesta se apague, e importe un lamento popularizado por el protagonista de Los Simpson: “¡Es la televisión pública, nunca ponen nada bueno!”
Agencias
Según el último informe de IMpulsa TDT, el 30 de junio de 2009, exactamente dentro de 100 días, se producirá el primer gran cese de emisiones analógicas. Ese día, los 1.286 municipios incluidos dentro de la Fase I del Plan Nacional de Transición pasarán a recibir la señal televisiva exclusivamente a través de la tecnología digital. De este modo, aproximadamente el 11,6% de la población española dejará de ver la televisión en analógico y sólo podrán sintonizar la televisión en abierto por medio de la TDT.Esto quiere decir que todos los hogares, edificios y televisores de estos 1.286 municipios deberán haberse adaptado al sistema de emisiones de la TDT en apenas tres meses.
Por el momento, la TDT ha sido para muchos españoles una opción más dentro de los distintos sistemas de televisión existentes (analógica, satélite,…). Sin embargo, para los más de cinco millones de habitantes afectados por el primer ‘apagado’, restan tan sólo 100 días para que esa convivencia desaparezca y la TDT sea la única forma de ver televisión de manera gratuita.
Afortunadamente el proceso de transición en nuestro país se está realizando a buen ritmo. “Las últimas cifras nos permiten hablar de una normalización en el uso de la nueva tecnología digital. Ya son más de 12 millones los usuarios que se acercan a la TDT como su forma habitual de ver televisión y la implantación de la misma en los hogares ronda el 50%. Además la cobertura ya está garantizada para más del 92% de la población”, declaraba Andrés Armas, Director General de Impulsa TDT.
No obstante, existen zonas en las que la situación de la Televisión Digital Terrestre no es tan halagüeña. Desde Impulsa TDT estiman que, precisamente en las localidades pertenecientes a la Fase I, restan numerosos edificios por adaptar sus antenas colectivas. Una tarea cuyo tiempo prudencial para ponerse en marcha es, según Impulsa TDT, de tres meses antes del cese de las emisiones analógicas, como mínimo.
“Estamos tan sólo a 100 días del cese de emisiones en más de mil municipios y por tanto la situación temporal para la adaptación de las antenas colectivas es límite. Si no se inician ya la tareas de antenización correspondientes, muchos edificios no estarán adaptados el 30 de junio”, concluía Armas.
Fase I del Plan Nacional de Transición
El Plan Nacional de Transición, aprobado en Consejo de Ministros el 7 de septiembre de 2007, establecía que el proceso de cambio desde la televisión analógica a la tecnología digital terrestre debía realizarse de manera progresiva. Por ello se acordó un calendario específico que divide el territorio nacional en tres fases.
El ‘apagado’ de la Fase I sustituirá la emisión de aquellos proyectos técnicos que afectan a una población inferior a los 500.000 habitantes y que cuentan con un alto porcentaje de cobertura en TDT. Dichos proyectos pasaran a digital el 30 de junio de 2009 y dentro de ellos se encuentran municipios tan importantes como Zaragoza, Segovia, Oviedo, Las Palmas de Gran Canaria, Huelva o Santiago de Compostela.
Además, el alcance de este primer ‘apagado’ será nacional, ya que todas las Comunidades Autónomas cuentan con poblaciones afectadas, incluyendo a las ciudades autónomas de Ceuta y Melilla, que también pasarán a recibir en exclusiva la señal de la TDT el 30 de junio de 2009.
Por su parte, la Fase II y la Fase III realizarán el cambio el 31 de diciembre de 2009 y el 3 de abril de 2010 respectivamente, y supondrán el paso a la TDT de 8 millones de espectadores primero, y del 100% de la población posteriormente.
Nos encontramos por tanto a 100 días del primer cese de emisiones, y a poco más de un año para el apagado analógico total. “Todos debemos iniciar ya la adaptación de antenas y televisores. El cambio a la TDT es obligatorio y si no queremos encontrarnos con sorpresas de última hora, lo mejor es abordar la transición de forma previsora y ordenada, sin agotar los plazos”, recordaba Armas.
La Ley General Audiovisual, sobre la que trabajan los ministerios de Presidencia e Industria, prevé la renovación automática de las licencias de televisión por periodos de 15 años (la ley de 1988 establecía 10 y dejaba esa renovación en manos del Gobierno) y autoriza la venta y el arrendamiento de las licencias. No obstante, estos negocios jurídicos sólo se podrán llevar a cabo cinco años después de la adjudicación y, en todo caso, no se podrá arrendar más del 50% de la capacidad de una licencia, es decir, si un operador tiene cuatro canales, sólo podrá alquilar dos. Además, perderá la licencia si está más de un año sin emitir.
El texto endurece el régimen de sanciones para los canales que no cumplan con sus obligaciones de inversión en cine, rebasen los topes publicitarios o contraprogramen sin justificación. Las multas pueden llegan a un millón de euros y, en caso de reiteración, perder hasta la licencia.
También contempla la creación de un Consejo Estatal de Medios Audiovisuales (CEMA), una autoridad independiente encargada de velar por “la transparencia y el pluralismo” de los medios de comunicación y de garantizar la “independencia e imparcialidad” de RTVE. Este organismo, elegido por el Parlamento con mayoría de tres quintos, estará compuesto de un presidente, un vicepresidente y siete consejeros. Su mandato será de seis años, para no coincidir con una legislatura.
Según el calendario avanzado por el ministro de Industria, Miguel Sebastián, la ley debía entrar este mes en el Parlamento. Pero está bloqueada. El Gobierno no ha conseguido el respaldo ni de los grupos políticos ni de los mediáticos. El texto que se está debatiendo no entra a regular el régimen de financiación de las televisiones públicas, asunto sobre el que los operadores privados se muestran inflexibles. Exigen severas restricciones a TVE y a las autonómicas a la hora de acceder al mercado publicitario. Y demandan que se les impongan topes a la hora de comprar contenidos.
Uteca, la entidad que agrupa a los seis operadores privados, considera que toda la ley está condicionada por estos aspectos. El Gobierno busca fórmulas para que en un momento de crisis como el actual “la situación entre las públicas y las privadas se equilibre”. El texto lanza guiños a los nacionalistas, al preservar que las televisiones reflejen “la diversidad cultural y lingüística de la sociedad”.
- Diversidad cultural. Las televisiones reservarán el 51% de su tiempo de emisión anual a obras europeas. El 50% de ese porcentaje será para obras realizadas en cualquiera de las lenguas oficiales de España. Para fomentar la industria, el 10% será de productoras independientes (la mitad de esta cuota estarán realizadas en los últimos cinco años).
- Subtitulado. Atendiendo a los derechos de las personas con discapacidad, los canales estatales y autonómicos estarán obligadas a subtitular el 75% de los programas. Al menos dos horas a la semana contarán con interpretación con lengua de signos y otras dos de audiodescripción. Para financiar este servicio podrán contar con patrocinadores.
- Inversión en cine. Se mantiene la obligación, para las televisiones nacionales o autonómicas, de invertir en cine europeo el 5% de sus ingresos anuales. Como mínimo, el 60% de esa cuota se dedicará a largometrajes, cortometrajes y telefilmes. El resto se podrá destinar a series, documentales y dibujos animados.
- Contraprogramación. La ley especifica que “todos tienen el derecho a conocer la programación” con una antelación suficiente, de al menos tres días. Y sólo podrá ser alterada por sucesos ajenos a la voluntad del operador o acontecimientos sobrevenidos de interés informativo o de programas en directo.
- Publicidad. El tope de publicidad por hora se mantiene en 12 minutos, pero se permiten otros cinco para las autopromociones. La ley interpreta que estos programas y anuncios “no se consideran comunicación comercial”. La publicidad estará claramente diferenciada de los programas mediante mecanismos acústicos y ópticos “según los criterios de la autoridad audiovisual competente”. El nivel sonoro de los anuncios no podrá ser superior al nivel medio del programa anterior.
- Cortes publicitarios. Las películas y los informativos se podrán interrumpir cada 30 minutos. Los infantiles, también, siempre y cuando duren más de media hora. En el caso de las retransmisiones deportivas podrán ser interrumpidas cuando el juego se encuentre detenido. Se autoriza el emplazamiento de producto dentro de series, películas o documentales
- Televisiones comunitarias.Los canales sin ánimo de lucro necesitarán licencia para emitir. Ofrecerán contenidos sociales y culturales (espacios que tendrán prohibido emitir publicidad). Fomentarán la “participación ciudadana” y la “vertebración del tejido asociativo”. Su presupuesto anual no rebasará los 100.000 euros.
- Televisión en movilidad. Para explotar esta nueva tecnología, que permiten ver la televisión en el teléfono móvil, los ordenadores portátiles o las agendas electrónicas, será precisa una licencia. Para su adjudicación se valorará la experiencia audiovisual de los candidatos. La oferta podrá ser abierta (mayoritariamente) y codificada. Al menos un 15% de los contenidos se adaptarán al pequeño tamaño de los receptores.
Mediapro posee los derechos de 38 equipos de la Liga, además de la ‘Champions’ y la Fórmula 1, y deberá rentabilizarlos sin la TDT de pago.
La Gaceta de los Negocios
El tiempo se le echa encima a Mediapro. La productora catalana dirigida por Jaume Roures ha ido acumulando derechos deportivos durante los últimos años, pero sigue sin conseguir que el Gobierno abra la mano a la Televisión Digital Terrestre (TDT) de pago, la verdadera fórmula para rentabilizar al máximo la compra de derechos de la Liga de Fútbol y la Champions League.
El pasado viernes, el Congreso dio luz verde a la tramitación como proyecto de ley del Real Decreto que permite las fusiones entre televisiones privadas (aprobado en Consejo de Ministros el 20 de febrero). Eso significa que el texto, donde no hay ninguna referencia a la TDT de pago, se retrasará unos meses porque ahora los grupos tienen que debatirlo y presentar enmiendas.
Consecuencia: salvo sorpresa (y con el Gobierno Zapatero todo es posible), mientras esté en el Congreso este texto no habrá Ley Audiovisual, cerrando la puerta definitivamente a que la TDT de pago esté antes de la próxima temporada, que empieza a finales de agosto.
Sin TDT de pago, los planes de Roures están en peligro. Tiene encima de la mesa ni más ni menos que 550 millones anuales de inversión en derechos deportivos que tiene que rentabilizar. Por eso, sus constantes alusiones a la necesidad de TDT de pago.
Mediapro posee los derechos de 37 equipos de la Liga, además de la ‘Champions’ y la Fórmula 1Sin ella, sólo tienen una opción para sacar partido a tamaña inversión: Ono y Digital Plus. Su propia plataforma, Gol TV, sólo se puede ver en internet y será difícil que le sirva para rentabilizarlo.
Porque Mediapro lleva mucho tiempo tirando de chequera para quitarle los derechos de transmisión de partidos de fútbol a Audiovisual Sport, filial de Prisa. En julio de 2007, dio la campanada al adquirir los derechos de la mayoría de los equipos de Primera y Segunda División. La cifra exacta no se sabe, pero fuentes del sector la calculan entre 500 y 550 millones de euros cada año.
Además, para la temporada que viene ha adquirido también el partido de pago de la Champions League. El montante total es de 20 millones de euros, y se garantiza 14 partidos durante las primeras jornadas.
Por todo esto, es imprescindible para el negocio de Mediapro la TDT de pago. Desde el inicio de la guerra del fútbol, los esfuerzos de Roures por conseguir que el Gobierno de luz verde a la TDT de pago han caído en saco roto y lo único que está claro es que el inicio de la temporada 2009/2010, fecha en la que entran en vigor los contratos futbolísticos firmados por Mediapro, está a la vuelta de la esquina.
Los intentos por poner en marcha la TDT de pago siguen en el mismo punto de hace tres años, cuando Roures ya defendía esta alternativa para emitir partidos de fútbol.
Es más, su interés por implantar el pago por visión a través de la TDT ha sido tal que Mediapro ha trabajado incluso con Siemens para ensayar fórmulas de emisión a través de la TDT de pago.
Fórmula 1
Además del fútbol, la productora catalana estrena esta temporada los derechos de retransmisión de la Fórmula 1, que arrebató a Telecinco en el mes de mayo de 2007.
Según apuntan fuentes del sector, el acuerdo de cinco años firmado por la productora catalana con Formula One Management está valorado en cerca de 200 millones de euros, casi el triple de lo que pagaba su rival Telecinco, cadena que ha retransmitido las competiciones a lo largo de los últimos cinco años.
Este lunes, 9 de marzo, dará los primeros pasos el proyecto conjunto de Canal 4 Castilla y León y Televisión Castilla y León, que operará dos canales autonómicos de TDT bajo la marca de Radio Televisión Castilla y León, propiedad a partes iguales de las dos televisiones regionales líderes en Castilla y León, unidas ahora en una empresa común.La nueva televisión tendrá al frente de su dirección al periodista Óscar Campillo. Dos de sus sedes principales se encuentran en Valladolid, que cubrirán la parte de informativos y de producción propia de contenidos. En Burgos han quedado situados la sede administrativa y el departamento de Marketing. La televisión tiene corresponsalías que disponen de una infraestructura dotada de la más moderna tecnología en cada provincia castellano leonesa y una más en Madrid, para asegurar la capacidad informativa desde la capital del país.La Siete y La Ocho se abrirán espacio tanto en TDT, donde desde esta semana llevan realizándose pruebas técnicas de emisión, como en analógico, sustituyendo a Canal 4 y TV Castilla y León, respectivamente. Actualmente Radio Televisión Castilla y León se encuentra ultimando los preparativos técnicos para poder dar salida a las señales este próximo lunes, albergando en su plantilla de más de 400 trabajadores a gran parte de los profesionales que hasta ahora venían trabajando para las dos televisiones regionales.
La Siete contará con una programación generalista compuesta por informativos (cuatro al día de lunes a viernes y dos al día los fines de semana), series (‘Monk’, ‘Rex, un policía diferente’, ‘Galactica’), divulgativos, magazines, espacios de actualidad (‘Espacio abierto’, ‘Siete días’ y la tertulia matinal ‘Primera Hora’), películas… ofreciendo una parrilla variada y de interés para todos los castellano leoneses, mientras que La Ocho tendrá un carácter marcado por cada una de las provincias que componen Castilla y León, ya que el canal realizará desconexiones diarias en horario de máxima audiencia para ofrecer la información más cercana de cada una de las provincias. El canal se centrará en la información provincial y de carácter institucional, manejará los asuntos culturales y sociales de cada provincia, aunque no descuidará la programación orientada a la infancia. También emitirá, al igual que La Siete, diversos magazines temáticos que intentarán cubrir los gustos y las costumbres del pueblo castellano leonés.
A través de La Siete y La Ocho la nueva apuesta audiovisual de la región estará presente en los grandes eventos que tengan lugar en Castilla y León, como la próxima Vuelta Ciclista a Castilla y León, que este año contará con un importante elenco de corredores. Las parrillas de los dos canales irán reforzándose durante los próximos meses, añadiendo nuevos formatos y prestando un mejor servicio audiovisual a toda la región.Radio Televisión Castilla y León obtuvo una concesión de TDT autonómica que le permitirá explotar durante los próximos diez años de manera prorrogable dos canales de televisión. La Siete, el primer canal de la nueva entidad audiovisual, deberá incluir al menos 28 horas semanales de contenidos de producción propia inédita, sin posibilidad de efectuar desconexiones provinciales, mientras que el segundo canal, La Ocho, deberá realizar al menos 25 horas semanales de desconexión provincial, con una programación con contenidos específicos para cada una de las provincias.









