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La Global Broadcast Consumer Survey, elaborada por la consultora Accenture entre 13.600 consumidores de dichos países, entre ellos España, pone de relieve que la crisis económica mundial no parece influir respecto a la disposición de pagar por diferentes tipos de programación.Entre todos los países analizados, un 49 por ciento está dispuesto a pagar por la programación de servicios digitales, frente al 37 por ciento del año pasado.

Además, el análisis revela que entre todos los consumidores que están dispuestos a pagar por el contenido gana la opción de hacerlo mediante tarifa plana -una cuota por una programación ilimitada (25 por ciento de los casos)-, mucho más que la opción de “pago por episodio” o “pago por temporada” (12 y 9 por ciento respectivamente).

A su vez, el estudio destaca que los jóvenes están más predispuestos a pagar por el contenido que los mayores (el 60 por ciento de los menores de 25 años frente al 38 por ciento de los mayores de 55 años), aunque también muestran mayor disposición a ver anuncios y a no pagar nada (45 por ciento frente al 37 por ciento).

Por otra parte, los espectadores tienen previsto gastar menos dinero este año en la mayor parte de los contenidos, sobre todo en los contenidos físicos.

Según el informe, la mayor pérdida neta de ingresos se producirá en las ventas de DVD (seis puntos menos que el año pasado), seguida de la demanda de vídeo (5 puntos menos) y la descarga de contenidos a teléfonos móviles u ordenadores personales (tres puntos menos).

El estudio también revela que a pesar de que el consumo de programas de televisión sigue creciendo, los espectadores utilizan cada vez más diferentes plataformas y deciden cómo, cuándo y dónde ver programas de televisión.

De esta manera, la fragmentación de la experiencia tradicional de consumo televisivo es total, según el Global Broadcast Consumer Survey.
La demanda de la televisión por móvil sufre en la actualidad un estancamiento a nivel mundial, según un estudio sobre la fragmentación de la televisión que ha realizado Accenture.

A pesar de ser uno de los sistemas de difusión en los que el sector audiovisual tiene depositadas mayores esperanzas, el porcentaje de telespectadores que ven, a la semana, cuatro o más programas por móvil es del 13%, la misma cifra del año pasado, lo que supone una mala señal para un área de negocio que se presuponía en fuerte expansión.

Los resultados también revelan que la audiencia televisiva ha crecido desde el año pasado, registrando un aumento de los espectadores que ven seis o más canales de televisión (el 40 por ciento frente al 35 por ciento en 2008 en total) y los que ven ocho o más programas de televisión a la semana (el 39 por ciento este año frente al 33 por ciento el año pasado, 46 por ciento en España frente al 27 por ciento del pasado año).

El número de personas que quieren ver contenidos en otros dispositivos ha aumentado 13 puntos respecto a ver contenidos en el ordenador personal (el 74 por ciento en 2009 frente al 61 por ciento en 2008, 77 por ciento en España frente al 75 por ciento el pasado año) y en dispositivos móviles (el 45 por ciento en 2009 frente al 32 por ciento en 2008, 42 por ciento en España frente al 41 por ciento del año pasado).

El Estudio Global de Accenture sobre Consumo de Programas de Televisión 2009 se basa en una encuesta realizada a consumidores en Alemania, Australia, Brasil, Corea del Sur, España, Estados Unidos, Francia, Italia, Japón, Malasia, México, Singapur y el Reino Unido.

En la misma participaron al menos 1.000 encuestados por cada país, todos mayores de 18 años.

La encuesta se realizó en enero y febrero de 2009

 

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El nuevo mercado que se abre con la TDT y la crisis han intensificado el movimiento de las cadenas privadas por conseguir fusiones ya que los diferentes responsables de algunas de las televisiones consideran imprescindibles las mismas para poder asegurar su futuro.

El reciente anuncio del Gobierno de permitir las participaciones cruzadas ha dado vía libre a los distintos operadores para que todos “hablen con todos”, tal y como dijo recientemente el presidente de Telecinco, Alejandro Echevarría.

El pistoletazo de salida en este “terremoto de las fusiones” lo dio a finales de marzo el consejero delegado de La Sexta, José Miguel Contreras, en una conferencia organizada por el Foro de la Nueva Economía, al que además acudieron como invitados representantes de la mayoría de las cadenas.

El directivo aseguró entonces que en el plazo de un año no se hablará de cadenas, sino de plataformas de televisión con ocho canales cada una y donde sobrevivirán tres grupos fuertes.

Con la llegada de la TDT, estas plataformas, en su opinión, “van a transformar el valor y la importancia de las grandes cadenas” y se necesitarán canales “muy potentes dispuestos a asumir audiencias mayoritarias”.

Contreras señaló, además, que ha sido Antena 3 la que planteó este asunto de las fusiones en el seno de la Unión de Televisiones Comerciales (UTECA), a lo que todas, menos una, se mostraron “favorables”.

El proyecto de ley que regulará las participaciones cruzadas elimina el límite del 5% y permite a dos operadores fusionarse con el único límite de que no pueden unirse dos cadenas que tengan más del 27% de la audiencia en su conjunto.

Guerra de audiencia
Esto hace que cadenas de alta audiencia media como Antena 3 o Telecinco no puedan fusionarse entre sí y que ambas tengan que hacerlo con cadenas como Cuatro, La Sexta, Veo TV o Net TV, entre otras, con una audiencia media menor, o entre ellas mismas.

Antena 3 está controlada, entre otros, por el Grupo Planeta que posee el 44,58% y el operador alemán RTL, que cuenta con un 20,5, mientras que en Telecinco se encuentran, entre otros, el grupo Mediaset, con un 52%, y el Dresdner Bank, con un 24,7%.

Frente a ambos gigantes se encuentra, entre otros, Cuatro, la cadena generalista y en abierto del Grupo PRISA, y La Sexta, propiedad en un 51% de Grupo Audiovisual de Medios de Producción (GAMP) y de Televisa, que posee el 40%.

GAMP es a su vez en un 69,95% propiedad del grupo Árbol y Mediapro (fusionados en un nuevo grupo llamado Imagina); un 9,8% de la Caja de Ahorros de Bilbao y Vizcaya; un 8,25% de El Terrat y un 12% de Bainet Media (Karlos Arguiñano).

Tras las declaraciones del consejero delegado de La Sexta, otros operadores, como Telecinco, han reconocido que mantienen conversaciones sobre posibles fusiones con La Sexta y Cuatro, tal y como reconoció su presidente, Alejandro Echevarría, aunque luego la cadena posteriormente se viera obligada a rectificar sus palabras.

Además, Echevarría, en declaraciones realizadas esta semana en el Consejo General del Notariado, se mostró convencido de que las cadenas están “condenadas a concentrarse” y que es “imposible” el actual modelo con tantas cadenas.

No obstante, el consejero delegado de Antena 3, Silvio González, ha manifestado en el Foro de la Nueva Economía, que estas fusiones han de hacerse “sin prisas, no unirse por unirse”, sino creando valores para sus accionistas.

Salto en las cotizaciones
Todas estas declaraciones han venido, por si ello no fuera poco, acompañadas e un auténtico salto en las cotizaciones, tanto de Telecinco como de Antena 3, hasta el punto de que alguna cadena se ha visto obligada a aclarar sus “declaraciones” sobre las fusiones a la CNMV en el sentido de que no hay negociaciones con ninguna cadena.

Desde principios de mes las acciones de Telecinco han subido más de un 55%, mientras que las de Antena 3 bordean el 60% de subida. En caso de que algunas de estas fusiones se llevaran a cabo, este sería el primer movimiento telúrico en el seno de una familia audiovisual muy joven con apenas 19 años de existencia.

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Interesantisimo articulo en el diariovasco.com de Iñaki Aizpuru, Director de la Escuela de Cine y Video.

A tenor de las últimas encuestas en relación a las preferencias de los espectadores de diferentes edades, en relación al visionado de sus programas favoritos, se perciben tendencias que, si se confirman, supondrán cambios muy importantes en el panorama audiovisual. Un dato llama extraordinariamente la atención. Es el relativo a la diferencia en la actitud en las distintas franjas de edades y sobre todo, la que se refiere al comportamiento entre los jóvenes menores de 25 años y los que lo han superado. Mientras en los mayores prevalecen todavía las preferencias por el visionado en familia reunidos en torno al aparato de televisión tradicional, sea éste analógico o digital, los jóvenes antes mencionados optan por el visionado en su ordenador particular a través de internet a pesar de que la calidad de la imagen es todavía, mucho peor. En definitiva, el futuro personificado en los actuales jóvenes y la implantación de mayores anchos de banda para los servicios de la Red ofreciendo mejor calidad parece que refuerzan las futuras preferencias de visionado por internet. Motivados por los contenidos buscan opciones muy personales y cómodas con posibilidades de visionado y repetición cuantas veces se desee a las horas que más convengan. Hoy es el día que el ordenador compite cada vez más con la televisión y se percibe ya la tendencia de reservar la televisión tradicional para eventos que generen fuerte interés colectivo.Si a todo ello se añade el interés que suscitan los programas generados por los mismos usuarios es claro que se avecinan profundos cambios en los modos tradicionales de producción y exhibición audiovisual. Lo próximo, lo inmediato y la inter actuación que ofrece internet rompe los esquemas tradicionales y está ya generando crisis en las cadenas generalistas, en productoras conocidas e incluso en las salas de exhibición de películas donde el número de espectadores va decreciendo paulatinamente. A pesar de que cada vez hay mayor demanda de contenidos, los hábitos de consumo están cambiando de forma acelerada forzando nuevas estrategias y posicionamientos.

¿Subsistirán las actuales salas de cine sin introducir innovaciones (pantallas 3D, butacas sensoriales, etc.) que motiven una mayor asistencia de espectadores? ¿Podrán sobrevivir las TDT locales o comarcales, sin grandes disponibilidades económicas y con ingresos cada vez menores debido a la fragmentación de la audiencia y de la publicidad, al impacto de la misma oferta por internet?

La coincidencia entre el «apagón tecnológico» prevista para el próximo año y la paulatina implantación de cada vez mayores anchos de banda, ofreciendo mejores calidades audiovisuales, ofrece un panorama de lo más interesante para el futuro del sector audiovisual.